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Mademoiselle C

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Los placeres del amor son dolores que se hacen deseables,  en mezcla de dulzura y tormento, y así el amor es locura voluntaria,  el paraíso infernal, y el infierno celestial, en pocas palabras, la armonía de los deseos opuestos, la risa triste, diamante suave. Umberto Eco Escribes una carta tras otra. Escribes a Paul. Escribes a otras personas. Le escribes a él. Tu madre ha dejado órdenes estrictas de mantenerte incomunicada: no enviarás ni recibirás correspondencia. Estás vigilada de día y de noche. No entiendes nada, te has sumido en las tinieblas de una noche eterna. Los hechos se tornan confusos. Tu seguridad divaga, la verdad es difusa. La razón de sus motivos se desdibuja. Los matices entre el bien y el mal inician su danza, se entrecruzan y separan, como lenguas de fuego hacia el infinito. Estás ahí, puedes sentir el frío de crudos inviernos que destilan humedad de esas paredes manchadas de algo. El olor a orines penetra muy hondo, como pene...