Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir. Miguel de Unamuno No fue algo que buscara provocar. Presentí al aproximarme que la velada no terminaría de manera amistosa. ¿Amistosa? Me refiero al hecho de sobrellevar relaciones cordiales, nada más. Me gusta prescindir de la espantosa necesidad de compañía. Mi condición no es esa. Desprecio a los que actúan como monos en escaparate, tan necesitados de halagos, de contar con un círculo social en el que despliegan sus mezquinas ambiciones. Me incomoda hacer acto de presencia en un sitio como este. Lo podría jurar, las confrontaciones me afectan, me afectan demasiado. Cuando presiento que una confrontación está cerca o pudiera ser yo la causa de malestar en alguien, los dedos de mis manos comienzan a temblar, entumecerse y mi estómago parece hundirse en un vacío. Lo sé, la punta de lanza que han utilizado en mi contra desde el inicio de los t...