martes, 27 de septiembre de 2016

Yo sí soy Ayotzinapa

Yo no sé, ni quiero 
de las razones 
que dan derecho a matar 
pero deben serlo 
porque el que muere 
no vive más, no vive más.
 Mecano

Nos alcanzó el tercer año de la desaparición de los 43. Hace unos días repasé cuanta publicación concerniente al caso encontré. Leí con desánimo,  por momentos abrumada,  pero siempre con la firme idea de que la verdad está frente a nuestros ojos.  La información no me sirve gran cosa;  nos ha servido para un carajo.  Mentiras, verdades a medias.  La indignación no alcanza, las palabras son insuficientes. 

     Desde hace dos años ha sido  desconcertante leer y escuchar reclamos absurdos que parecen formulados por personas dementes,  por ejemplo: ¿Por qué hacer una Antología poética  por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y no para las Muertas de Juárez? ¿Por qué para ellos se realiza un "antimonumento" y para las mujeres violentadas, no? ¡Yo no soy Ayotzinapa!   gritan cada año un grupo de mujeres en notorio estado alterado de consciencia  durante la Marcha Nacional convocada Contra las Violencias Machistas,   bajo el grito de guerra #VivasNosQueremos. Con anterioridad, su indignación las llevó a pintar "un pedazo de metal" olvidando que fue erigido por mujeres,  como ellas,  que sufren y claman por justicia para encontrar a sus hijos desaparecidos. Desaparecidos al igual que las desaparecidas del mundo. ¿Por qué habremos de precisar y hacer distingos entre la "O" o la "A"? Ningún muerto es más importante ni menos importante que otro. Se condena el hecho, se exige justicia. Así debería ser, así deberíamos aprenderlo: exigir justicia sin distinción de género. Parece que la indignación hace desvariar el sentido de la justicia. Parece que se ha creado una competencia feroz por ver qué muerto es más importante.  Me queda claro que nadie da lo que no tiene. Las madres de los 43 normalistas desaparecidos, en cambio,  sí se unieron en protesta contra los feminicidios sin hacer ningún tipo de distinción  entre sus hijos y los ajenos, entre mujeres y hombres,  reafirmando que "La lucha de la mujer, es la lucha de las madres de Ayotzinapa".

La becaria FONCA, Dahlia De La Cerda Ulloa,  atribuye ser
 la precursora de la frase
"Yo no soy Ayotzinapa".


¿Por què ocurre esto? ¿què lleva a cada mujer a manifestar distintas conductas y formas de pensamiento, màs allá de compartir el mismo género? La respuesta varía según la fuente donde busquemos las respuestas.  Para la escritora, psiquiatra y analista jungiana Jean Shinoda Bolen, quien afirma y describe  en su libro Las Diosas de Cada Mujer, que las diosas o arquetipos son patrones en la psique de toda mujer. Algunos arquetipos femeninos están más desarrollados que otros y son los que conforman nuestra personalidad:  “Se trata de que cada mujer identifique a sus diosas dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter y la creativa Afrodita, pasando por Hera, diosa del matrimonio Perséfone, reina del mundo subterrráneo, o Hestia, prototipo de la mujer paciente.[...] La carencia de Artemisa, por ejemplo,  es a la que le da miedo ser mujer y, en el mundo exterior, se desconecta de sus sentimientos. Esa es la causa de que muchas feministas se olviden de su parte seductora o de su capacidad nutridora y consideren al hombre como su enemigo, aunque se comporten en muchas ocasiones como él. Para que una Artemisa alcance su plenitud, ha de abrirse a las emociones y aprender a amar".  

Mujeres: más compasión y menos quejas; menos competencia malsana. 






 “Siento indignación, pena, coraje, por lo que están haciendo contra todos ellos y eso es que lo que me es posible decir a través de un poema, de una canción. No soy hábil para la política, pero sí puedo expresar mi coraje, pena y enojo porque soy madre y exijo justicia como lo hacen las madres de esos jóvenes desaparecidos”. Patty Smith, cantante y poeta, durante su visita en México. La Jornada, foto de Josè Antonio Lòpez


Comparto el sentimiento del escritor Tryno Maldonado en su Carta abierta para no olvidar Ayotzinapa:   Si olvidamos a Ayotzinapa, esa será la arma definitiva de que como país nos hemos deshumanizado. Si olvidamos Ayotzinapa, estaremos condenando a nuestros activistas y periodistas a ser desaparecidos, torturados y asesinados impunemente. 
"[...] Si olvidamos Ayotzinapa, si olvidamos ese horror obsceno -en su acepción original: lo que nunca debió entrar a escena-, ¿seremos dignos como mexicanos y mexicanas de considerar que conservamos una cuota mínima de humanidad, un mínimo de empatía, un mínimo de valor en nuestros corazones? [...] Si olvidamos hoy Ayotzinapa, las generaciones futuras hablarán de un país que solía llamarse México y cuyos habitantes lo dejaron desangrar hasta morir por no tener los arrestos suficientes para sacarlo del secuestro de décadas en que lo mantuvo una pandilla de criminales con licencia; por no tener el valor no sólo de decir "Ya basta" sino de reunir el coraje para ser consecuentes con esa indignación y esa rabia [...]”.

... Y esa rabia no funciona cuando se dispara en contra de los ideales de los otros. Porque el 27 de septiembre y el 2 de octubre no se olvidan. Los queremos vivos o muertos. 



Artículo escrito para: JuárezDialoga 

jueves, 15 de septiembre de 2016

El Bardo Inmortal, ¿cuánta humillación cree usted que puede soportar un hombre?


El martes 13 de septiembre y por segunda ocasión, fuimos convocados por la Comisión de Transición de Cultura: comunicadores, promotores culturales y público en general perteneciente o interesado de las distintas disciplinas artísticas y culturales, a la Reunión con el gobernador electo Javier Corral. Cuyo propósito fue exponer la problemática por la que atraviesa el quehacer cultural en Ciudad Juárez y realizar propuestas que ayuden a mejorar las estrategias y servicios culturales en la frontera. El lugar de encuentro fue el Centro Cultural de la Ciudad (Teatro del INBA), quienes conocen el lugar saben que es pequeño. No me gustaría dar una información errónea, pero calculo que fueron alrededor de 150 personas más o menos. 
El día anterior se nos hizo llegar vía correo electrónico la invitación, misma que anexo íntegra: 


Por este conducto les saludos y extiendo la invitación a la reunión con el gobernador electo Javier Corral y las personas vinculadas a la cultura, que convoca la Comisión de Transición de Cultura.

La reunión inicia en punto de las 6:00 p.m., para lo cual les sugerimos llegar antes y poder registrar su asistencia, pero sobre todo para poder registrar su participación. El registro estará abierto media hora antes del evento.

Durante el encuentro se abrirá el micrófono con la finalidad de entablar un dialogo franco con la comunidad artística y cultural, este evento será la continuación de la Primer Consulta ya realizada el pasado 29 de julio.

L@s invito escucharnos entre nosotros, para así, en comunidad crear una sola voz que haga una fuerte declaración de lo que queremos y creemos justo para Juárez. Las intervenciones serán de 2 minutos, por lo que sus propuestas deberán ser concretas.

Les anexo la invitación y les agradecería que la extendieran a más personas interesadas.

¡Les saludo con cariño!
Austria Galindo.




Como se puede apreciar, las instrucciones son claras. Mencioné antes que esta fue la segunda reunión. Ya que, el Primer Foro de Consulta se efectuó el 30 de julio en el Centro Cultural de las Fronteras. En aquella ocasión se nos dividió por disciplinas, cosa que a mi parecer,  limitó de cierta manera mi decisión de estar en la mesa de los Comunicadores o elegir la mesa de Literatura. Creo, sin embargo que las propuestas al final pueden ofrecer oportunidades favorables para todos, eso es lo que importa.


Foto, cortesía de Austria Galindo. Vía Facebook

Bueno, en la reunión del día 13 de septiembre, a la entrada del lugar, se tomó la información de los asistentes,  y en una lista aparte, los nombres de las personas que llevarían sus propuestas y serían los que tomarían la palabra  micrófono en mano. Cada participante tendría dos minutos. Todo aconteció de manera respetuosa. Hubo propuestas excelentes por parte de padres de familia, de músicos independientes,  de jóvenes con su arte urbano, una representante de Hoja de ruta, por ejemplo. También por las distintas personalidades de los medios de comunicación, etcétera. Escuché a personas cultas, inteligentes y sobre todo  preocupadas por mejorar la vida cultural de la ciudad. 

Por lo mismo, fue desagradable e injusto encontrar alguno que otro comentario  poco atinado por parte de quien se dice "Promotor cultural", denostando a los que asistimos y a los que tomaron la palabra con sus propuestas. 

Para muestra un botón:

   
Comentario del Promotor Cultural, Jaime Romero.


Tengo suficientes preguntas para  Jaime Romero que me gustaría pudiera responder: ¿A quiénes se refiere como "los verdaderos artistas y creadores del movimiento cultural de la frontera"? Dice que hubo "ausencia de artistas y promotores en general", ¿a quiénes le hubiera gustado ver en el lugar?. Dice que no fue un foro  "auténticamente democratico", perdón, pero la invitación fue pública y más democrática no pudo ser. A la pregunta que no le queda clara que alguien planteó de que se traslade el ICHICULT a Ciudad Juárez  ("porque ya nos toca"), si ya está aceptado el Instituto de la Cultura Juarense. No se lo responderé yo,  ya se lo respondió el promotor cultural Antonio Ramos Solís:  


Con el debido respeto, el hecho de que a usted no le guste el trabajo del Gobernador Electo o no le parezca bien el evento no significa que no hubiera artistas o promotores en la sala, posiblemente no había ningún conocido de usted (entonces seria aceptable que usted comentara que no había conocidos suyos). 

No podemos generalizar, en esa sala se encontraban periodistas tanto de la vieja guardia como de los mas jóvenes, excelentes fotógrafos, escritores, actores, bailarines, músicos de todos los niveles y diversos géneros, artistas urbanos, escultores, artistas de grupos indigenas, y no podemos negar que había promotores culturales.

El Instituto Juarense de la Cultura (que viene a cambiar la situación de la Dirección de Educación y Cultura), es eso precisamente "Juarense", no tiene absolutamente nada que ver con el Instituto Chihuahuense de la Cultura o la Secretaria Chihuahuense de la Cultura que se esta proponiendo. Espero que sepamos diferenciar los términos Chihuahuense y Juarense.

Mi texto es para intentar explicar lo que usted nos menciona que no entendió y que no miro. Su labor en la Cultura merece todo mi respeto y reconocimiento al igual que el trabajo de los artistas que se encontraban en el evento merecen que sea respetado su trabajo y trayectoria.

En esa sala había artistas, en esa sala había promotores. Que no estuvieran los amigos no significa que la sala estuviera vacía o que estuviera llena de gente ajena al arte y la cultura.

Mil disculpas por esta intervención, al leer el comentario y haber sido testigo del evento me vino a la mente aquel cuento de Issac Asimov, titulado El Bardo Inmortal. (Abajo les dejo el link para aquellos que no lo conozcan).
Buenas noches a todos.



Qué lástima leer opiniones mal escritas, erradas, poco atinadas y dichas, además,  por un "Promotor cultural". Deja ver que para él existen diferencias entre los "artistas verdaderos" contra artistas ¿apócrifos?. Pasan por mi mente los rostros de esos "verdaderos artistas y creadores", y le aseguro que ellos no estuvieron presentes porque la tienen fácil en otros lugares como la academia, donde sus puestos y sueldos no peligran, no están en riesgo.  No diré nombres porque ellos saben quienes son. Estuvimos presentes los que trabajamos desde abajo, sacando adelante nuestros proyectos, proyectos que andan por las rodillas y a la cuarta pregunta porque no pertenecemos a colectivos de renombre ni estamos enquistados en células e instituciones de poder. Qué lástima, desconfiar de quienes presumían de creer en los artistas y en el arte. 

Facebook no te acabes, porque gracias a ti,  el pez muere por su puño y letra. 



  


lunes, 12 de septiembre de 2016

Seis poemas inéditos de Elena Garro

Unidos a la conmemoración previa de los cien años del natalicio de  Elena Garro, seguimos festejando y la recordamos en su faceta poco conocida como poeta. En esta ocasión, para los lectores de La libreta de Irma, se han elegido seis poemas escritos por Garro entre  1948 a 1954. Compilación de la escritora y periodista Patricia Rosas Lopátegui quien presentó el libro Cristales de tiempo, poemas inéditos de Elena Garro, hace unos meses en la ciudad de México. 




NOTA ACLARATORIA
A 100 años de Elena Garro

 El poeta es arrojado de destierro en destierro
y nunca tendrá morada segura.
Maurice de Guérin

Elena Garro (Puebla, 1916-Cuernavaca, 1998)  no tuvo la oportunidad de reunir en un libro los poemas que consignó a lo largo de su azarosa existencia, ni crear un título que los uniera y nombrara. En el centenario de su nacimiento (1916-2016) la celebramos con la publicación  de su poemario.
     Cuando preparaba su biografía en 1997, la autora me entregó  estos versos para ser editados  y nueve años más tarde firmé un nuevo contrato con su hija, Helena Paz Garro, para configurar este volumen. Decidí llamarlo Cristales de tiempo porque éste adquiere las formas más inimaginables en su producción dramatúrgica, literaria y poética. Helena Paz recibió el título con beneplácito.
     Después de haber vivido en Nueva York, París y otros sitios durante ocho años, Garro regresó a México hacia finales de 1953. A mediados de la década, y posiblemente desde 1954, revisó las composiciones elaboradas fuera de su país, con la esperanza de poder publicarlas en tiempos mejores. En ese periodo se dedicó a pasar a máquina algunos de los poemas que había escrito a mano en su cuaderno de pasta café, y a transcribir y publicar otros que no aparecen en las libretas que sobrevivieron. Estas piezas mecanografiadas datan de ese periodo en que se dio a la tarea de trabajarlas, como lo demuestran la misma antigüedad del papel cebolla amarillento y la tipografía análoga de la máquina de escribir. […]  
     A manera de epílogo, Helena Paz Garro le rinde un homenaje a su progenitora con tres poemas: “Mi madre”, “La reina” y “La reina del aire”. Los dos primeros datan de 1958. Paz Garro me comentó respecto a “La reina” en abril 2006: “Este poema se lo escribí a mi mamá diez años antes del 68;  es un texto premonitorio, ¿eh?”. En tanto que “La reina del aire” nació a raíz de su fallecimiento. Creo que nadie mejor que su hija para cerrar este poemario; con la mirada intimista, incisiva y exquisita de quien estuvo siempre cerca de  ella.
     El colofón narra una anécdota de la polígrafa para acercarnos a su visión humanística y revolucionaria.
     Por fin, la versatilidad poética de Elena Garro brilla a través de estos Cristales de tiempo.
Patricia Rosas Lopátegui
Albuquerque, Nuevo México,
6 de enero de 2016    


Leer la nota completa en La libreta de Irma 


lunes, 5 de septiembre de 2016

Que la luz de un día más nos bese los ojos

La piedad - Miguel Ángel. 1499,  Mármol 1,74 m   Basílica de San Pedro. Roma


Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

"Fábula y rueda de tres amigos", Federico García Lorca


He postergado escribir sobre el tema por obvias razones. Hablar de la muerte propia o ajena, espanta, se toma con cautela. Mi próximo cumpleaños será el 14 de septiembre y, he pensado mucho en la muerte. La muerte se me aparece por todos lados, en forma de frase, cosa, animal o persona. Las pistas de lo perecedero inunda de señales los días: la vejez, mis muertos, los muertos,  las aves de paso, el cambio de estación, el transcurso de los meses, los sueños,  la pintura descascarada del techo,  la modificación de las formas. 
La conmoción como único remanente  de lo efímero. 

Leí a Ethel Krauze con su artículo Boleto de ida para la vejez (agosto 13, Confabulario), una diatriba de la escritora contra los temas como la eutanasia y el derecho a morir dignamente que tanto se promueven porque, a su parecer, se han convertido en un triste pretexto para no sobrellevar las molestias causadas por los ancianos,  la ineptitud  de brindarles los paliativos fisicos, emocionales y espirituales en una Era ávida de intereses particulares y de producción económica:  «Lo legal no es necesariamente lo moral. El viejo no se estorba a sí mismo, es la sociedad la que no le da cabida. Una sociedad rampante que privilegia la juventud, la fuerza física, la velocidad, la imparabilidad. Una sociedad que le tiene horror al rostro humano, con el acompañamiento, la compasión, y el sacrificio que supone el amor y el dolor compartidos. Una sociedad a la caza permanente del entretenimiento y las selfiessonrientes de Facebook».

Al término de la misma,  fue inevitable no recordar la muerte reciente de mi padre a los 75 años. Mi padre enviudó a la vez que sobrellevaba   las secuelas de una embolia sufrida cuatro meses antes del fallecimiento de mi madre (el mismo año que celebrarían  sus bodas de oro). Nos aguantó cinco años sin ella. Aún no comprendo cómo lo logró, pues su dependencia y miedo a la soledad  hacía más asombrosa la agonía de mantenerse lúcido. Vivió solo,  poco más de cuatro años, hasta que la gravedad nos alcanzó. La historia se resume con su muerte; sería porfiado de mi parte revivir los pormenores.  Sólo afirmaré que la indiferencia del resto de mis hermanos para acudir a su llamado, de brindarle compañía, cuidados y apoyo, minó sus deseos de vivir. De ocho hermanos,  solamente dos estuvimos todo el tiempo paliando sus aflicciones y necesidades. Fue una ardua, caótica y angustiosa labor. El adulto mayor la tiene muy difícil en tales circunstancias, y los familiares cercanos  también. Suele ocurrir con cierta frecuencia que  el resto de la familia se  aleje, se desentienda  de todo lo relacionado con lo que consideran una carga. En este caso, mis hermanos  extendieron su rechazo hacia todo aquello  que les imponía limitaciones,  y  de quien, además,  guardaban resentimientos. 

Estoy convencida de que la compasión es un fenómeno moral básico que a pocos importa en nuestra época actual. Se promueve descaradamente el ver por nosotros mismos con la cobardía singular de los eufemismos: "sano egoísmo", "sana restricción. A eso le llaman amor propio. Somos celosos de nuestro tiempo, de nuestro espacio, de los vicios y las manías que se van sumando a nuestros hábitos. El egoísmo es el enemigo. 

Para el filósofo Emmanuel Lévinas (Kaunas, 1906-París, 1995) la compasión sería una de las formas que adopta la intuición, la intuición de la responsabilidad que asumimos sobre el otro. Según este autor, la filosofía primera es la Ética, no la Ontología, y lo que esa reflexión descubre es una subjetividad atravesada por la responsabilidad en el otro. En palabras pobres lo resumo, el mandato sería: AMAR AL OTRO MÁS QUE A MÍ MISMO. ¿Difícil? Probablemente.  Me acuso de sentir aversión  por las personas ingratas. La ingratitud, es el acto que más disminuye, en amplio sentido, la calidad humana. Mi defensa ante la ingratitud ha sido la retaliación y el destierro. 

Sin embargo, la idea de mi muerte no duele tanto como la idea de abandonar a las personas que se quedan. El imaginar un mundo sin mí para ellos. No se mal interprete, nadie es indispensable, el hecho está en otorgar un servicio hacia el otro saliendo de mí mismo, sin esperar recompensa, porque la recompensa es el acto mismo.  Dicho esto, creo que, en cierto sentido, la filosofía invaluable de Lévinas en permanecer vivos con el propósito de velar por el otro, es el acto de mayor valentía y respeto que pueda otorgarse a la humanidad. Decir: quiero y deseo vivir por mis hijos. Quiero y deseo vivir por mi padre. Quiero y deseo vivir porque me necesitan. Ser necesitados, volverse imprescindibles, significa  que nuestra existencia  no ha sido en vano. El servicio es, a final de cuentas, la evaluación última por nuestros actos. Esta sería una de las propuestas éticas del filosofo: la necesidad de trascendencia ante la aceptación inminente de nuestra muerte, ¿cómo? Saliendo de nosotros mismos, del ensimismamiento, del egoísmo. Tender puentes hacia los otros, sumergirse en la relación con los otros, la sociabilidad sin intereses particulares. Sin el falso reconocimiento de la afinidad religiosa o ideológica sino para alcanzar una autentica convivencia intercultural respetuosa y equitativa. Sin anular o marginar, sin confrontaciones, sin violencia. No en vano, la filosofía de Emmanuel Lévinas fue una de las más destacadas por el Papa Juan Pablo II en su afán por rehabilitar el humanismo. Sin duda, personajes fuera de lo ordinario. 

Después del tiempo transcurrido, por lo poco o mucho que aporté a la vida de mi padre, de mi madre y mis seres queridos; lo que no hice o dejé de hacer por la insuficiente capacidad, quizá, de templar mis egoísmos o abordar la inmadurez. Cuando yo muera, deseo que a mis amados hijos no lleguen las condolencias de la hipocresía; que mi cuerpo se confunda con el polvo y la ceniza. Que las palabras y acciones generosas, halagos y alabanzas no lleguen tarde. Entretanto, que  la luz de un día más nos bese los ojos. 


A la memoria de mi padre. 

Artículo para JuárezDialoga