martes, 29 de marzo de 2016

Presentación de Río Grande Review Magazine


Mario Martz, joven poeta nicaragüense, nos ofreció parte de su producción poética.  



EL NOCTURNO DIURNO
(poema para leerse en bicicleta)

No demostréis carecer del sentido
de las conveniencias ni poseer mal gusto respecto al creador.
Es preciso que la crítica ataque la forma, jamás
el fondo de vuestras ideas, de vuestras frases.
Arreglaos
Lautrèamont, Cartas y Poesías 

I

«HAY UN ÁRBOL SEMBRADO EN EL AGUA»

Suspendido al aire muéstrase como almidón  de polvo; la noche se apaga contra el filo de los árboles y el día perenne camina sin pies sobre la sombra de agua.
Agua. Noche. Tierra. Aire. Día
Agua de día
Noche de agua

Tierra de aire 

Y aire de día-noche-agua-aire
Sombra diurna derramándose en el papel 
Ojos y zapatos estilados en el botero
¡Qué maravilla!

«HAY UN MAR EN MI GARGANTA»
Billy
¿Sí?
Ya te dije cuando ahorcaron al Nocturno
No
Fue cuando los días y las noches fueron una manecilla de puerta y la reyerta volteaba hacia la izquierda, al otro extremo de la mano de Dios. 
Carmesí, carmesí, carmesí 
Que hay olvido y muerte lo sabemos
Que los diarios son un montón de hojas impresas
Que mañana será un estambre de polvo
¿Nada? También lo sabemos

«HAY NOCHES CON AMANECERES DE DÍA»


Lo llevaron pequeño a la escuela. Decían que se paseaba largas horas por los pasillos; nunca entraba a clase y casi siempre estaba sentado con un cuaderno en medio de sus piernas. Solía visitar la tienda de libros usados.
Picapedreros ruidos de libros forrados en pieles
¡Qué maravilla la ignorancia!
¿Qué hacía?
Lloraba por la muerte de su madre, y de vez en cuando esculpía el llanto en el papel.
¡Pobre!
Se la pasaba horas mirando tristemente a la primavera nocturna.



[PEDALES, BOCHORNOS DE GENTE EN MOVIMIENTO, EL PARQUE VACÍO, TIEMPO: ¿QUÉ HORA ES?]

Casi la mitad del día   
¿Y qué fue de su vida luego?
Fue zapatero, vendedor de diarios, astrónomo, piloto, obrero, lustrador y lo mismo de siempre: Poeta

Pero dime
—si puedes—

¿qué haces,
allí,
sentado,
entre seres ficticios
que en vez de carne y hueso
tienen letras,
acentos,
consonantes

«HAY DÍAS CON VOCALES DISTINTAS »

Lunes Delena va al mercado a comprar flores
Carlos compra el florero
Regina paga la cuenta del Bar y echa cerveza a las flores
Mario cambia de lugar el florero
Viernes, llega alguien lejos de aquí, da una vuelta y reaparece el florero
Sábado Ernesto quiebra el florero
Domingo, deja de ser simplemente un cuadro y se vuelve a escribir la misma historia

¡Dios, perdónanos, hemos olvidado el nombre de los días!

Caminábamos por las laderas de la costa, como el agua que viene y va a desembocar a la boca de los bañistas.

(El expreso del tiempo aguarda
en la esquina de los gestos ficticios,
¡apuraos niños!, que la noche pronto despierta)

No bastaría toda el agua del mar para lavar
una mancha intelectual
y menos la vergüenza de ignorancia.
¡Bondad de los Nocturnos 
haber dejado los hologramas en la arena!

II

Mirar el fondo del vaso
mirar el fondo del mar
mirar el fondo del sueño
mirar el fondo del silencio
mirar el fondo de la risa
mirar el fondo de la arena
mirar el fondo de la boca
mirar el fondo del cielo


mirar el fondo del florero
mirar el fondo del rastro
mirar el fondo del metal
mirar el fondo de la tierra
mirar el fondo del agua
mirar el fondo del fuego
mirar el fondo del fondo
que mira desde adentro del fondo.  

Cuando miramos el fondo del vaso
y la gota de cristal
mira el fondo del mar
el sueño revienta en llamas dentro del silencio
(me da risa decirlo)
pero debo describir cómo la arena desem-boca
en las playas del cielo
dentro del florero;
el rastro
de metal frío le quiebra la cabeza a la tierra
del fondo del agua afuera del fuego

que mira el fondo del fondo del vaso.

Hablamos en una lengua muerta
y aprendemos a obrar con la palabra en los pies
vuelta arriba y abajo
sonriente a la infeliz concepción de los astros.





[UNA FUENTE MUERTA, IGLESIAS AZULES ADORNANDO EL FONDO DEL PARQUE, AGUA AMARILLA VERTIDA EN UNA ESQUINA: ¿QUÉ SIGUE?]

El discursillo barato de las vaquillas sagradas
y de los maniquís
de piel tersa, muda y triste.
(Arbitrariamente hablábase
en otros tiempos
del ritmo de las palabras
y los orificios que estas

dejaban en la tierra espumante)

«HAY CIUDADES MUERTAS EN EL MAR »

y entonces:
«¿en qué lugar desamparó el vacío que siempre le imperó?»
en la frigidez de la tierra
(corríase de las nubes de invierno
en el verano del vigésimo sueño
¡apuraos niños!
¡No hay tiempo que perder!)

Sacaba una hoja y limpiaba sus lentes de felpa. Daba un rodeo y entraba nuevamente al fondo del vaso: un letargo infernal de sueños frustrados.

«¿Publicó libro en vida?»
Nunca, habíasele que rogar para que lo hiciera
¡Pobre!
Sí, pobre de sí mismo el pobre.

¡Pobre por todas las cosas que le rodeaban!

Hacíase parecer al monólogo insumiso
(los demás trastes viejos del tren
aguardan en la esquina del tiempo,
los gestos están tirados junto a los hologramas en la arena;
ahí he depositado mi pedacito de cielo
para que los feligreses y religiosos vean su santo rostro
petrificado en el mar
ahora que el poema de Adán se ha vuelto espuma
en las arterias de los inocentes)
y  la pantomima de muerte viviente
reflejábase en el frasco de frío barato
día, noche, agua, y arena vertida
en el frasco de lo muerto: —de lo muerto que muerto está.






(De Viaje al reino de los tristes, Centro Nicaragüense de Escritores, 2010) 




viernes, 25 de marzo de 2016

jueves, 17 de marzo de 2016

Los puntos sobre las ies

Ha levantado ámpula el comentario que hice desde mi cuenta en Facebook, respecto a las malas reseñas que suelen realizar algunos estudiantes y lectores  a nivel local  (entiéndase en mi rancho, San Juan del cuchillo parado), ante la falta de una crítica literaria especializada. Algunos de esos lectores son a su vez juez y parte, es decir, el agachón que por congraciarse reseña  la obra de su compa o admirado autor, el resultado: palabrería intrascendente, sin contenido ni crítica. Letal.  Hace más daño hablar bien de algo que no vale la pena que hablar mal porque,  con lo segundo,  se  previene a los futuros lectores, entre muchas otras bondades. Paso copia de aquella mía publicación 

Por reseñitas pedorras, hechas para una revista barata y local, realizada además por una persona que no se caracteriza por echar leña al fogón y ni siquiera por hilar hechos congruentes mucho menos brillantes, ¿existen personas que se sienten los grandes escritores? En casos como ésos es cuando pienso que los usuarios de las redes sociales, con su generosidad para felicitar por tan insípidos logros, pueden llegar a crear monstruos de vanidad, pueden llegar a alimentar al Hitler que esas personas llevan dentro.

A la segunda hora de haber publicado mi comentario  recibí más de tres mensajes por inbox, en el cual me cuestionaban  a qué reseña y a qué revista me refería –nos encanta la información de primera mano- ¡absolutamente normal! Los más ingenuos que,  habrán escrito alguna reseñita en su vida, se sintieron aludidos (al ser humano casi siempre le habita  la esperanza de haber sido leído). Cuando les mencionaba la revista y al autor, respiraban aliviados. Definamos primero ¿qué es una reseña literaria? 

"Una reseña literaria es una presentación oral o escrita de la opinión de un crítico sobre una obra, justificada con hechos a incidentes específicos (pasajes) de la pieza en cuestión. Su propósito principal es dejar saber si vale la pena leer el libro que está en discusión. Independientemente si el lector ha leído la obra, el autor de la reseña debe incluir alguna información sobre el contenido, sin olvidar nunca que el objetivo de la reseña es una presentación de la opinión del crítico literario."

Pero, entremos en el caso. Las reseñas más recientes que he leído a nivel local han sido dos,  y en ellas enfocaré mi comentario respecto a qué es una buena o mala reseña de un libro según lo establecido en el enlace anterior. La primera es del estudiante de los últimos semestres de  Literatura Hispanomexicana, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, UACJ,  Antonio Rubio Reyes (dos R como iniciales de sus apellidos deberán traer buena fortuna, digo yo), Policía huitlacoche  del libro: Policía de Ciudad Juárez (Océano, 2012), Miguel Ángel Chávez Díaz de León.  La segunda,  es de la escritora Liza  Di Georgina (la anécdota de su nombre significa que: Liza se pertenece a sí misma, me contó alguna vez el profesor Alberto Beto Reyes), y el libro es: Mujeres cósmicas de Hilda Sotelo, Publicada en la revista Vora magazine, Vol 24 




La reseña del huitlacoche tiene varios elementos que la convierten en lo más cercano a una reseña literaria formal: sarcasmo sabroso e indispensable para ejecutar un mal libro y de ninguna manera se tome como algo en contra de su autor (Coincido con el reseñista, tampoco me interesa ser doc en temas de narcoliteratura), Rubio menciona quién narra o interpreta, si es uno o más personajes, si está escrito en primera, segunda o tercera persona. Aborda el espacio donde transcurren los hechos, establece relación entre lo publicado en la contraportada y el título, qué estilo utiliza el autor, dicción y final. ¿Qué ocurre con Di Georgina? Bueno, no ocurre nada. La información  que ella nos proporciona  del libro Mujeres cósmicas sólo ella puede definirlo. No es reseña y tampoco llega a un reporte si nos basamos en la definición del enlace antes visto: Un reporte es completamente comprensivo. Se limita a una presentación objetiva de hechos: título, autor, género, precio, datos relacionados con la publicación, condiciones bajo las cuales la obra fue producida, construcción de los hechos, ilustraciones presentadas, etcétera. 

Ser reseñado por una persona que sabe de lo que habla, lejos de ser una ofensa si la reseña resultara ser poco favorable, es una carta de presentación  tanto para el autor y su obra como del propio reseñista. La crítica literaria es indispensable pero, lean por ustedes mismos ambas publicaciones. Y calma, que no panda el cúnico. En esta ocasión le tocó resbalar a Di Georgina,  pero sé, lo tomará con filosofía. 

"Caer no es una desgracia, es una oportunidad para aprender, no a levantarnos, sino a ser compasivos con aquellos que al igual que nosotros transitan el escarpado camino de la vida"

Fragmento de la novela infantil Mi monstruo favorito de Liza Di Georgina. 
  

domingo, 13 de marzo de 2016

Aún sigo cantando


A la memoria de mis padres: Julia Bertha Domínguez Sáenz  y Jesús Roberto Medrano Estrada. 




miércoles, 9 de marzo de 2016

Leer es apropiarse del conocimiento










Entrevista a Antonio Ramos Revillas
Por Consuelo Sáenz 













 “Cuando di el primer taller literario en mi vida, llegó un chavito que tenía en ese entonces 17 años. Llevó un cuento de una cuartilla. Era un cuento con defectos, lo que  sea, pero, se trataba de un tipo, un obrero que va regresando a su casa. Se baja del camión,  y trae diez pesos en la bolsa, nada más. Afuera,  en la parada del camión,  hay un tipo que vende muñecas de trapo y valen diez  pesos. Y él tiene una hija –el obrero- entonces se acerca a ver las muñecas para llevarle un regalo a su hija, y justo en el momento en que va a sacar el dinero de la bolsa le tocan el brazo y es un viejito casi muerto de hambre,  así en las últimas,  pidiéndole limosna. En un párrafo, desarrolló las dudas del personaje para llevarle la muñeca a su hija o darle los diez pesos de limosna al viejito. Si me preguntan en qué acaba no importa, no me acuerdo. Ese cuentito de una cuartilla que estaba mal escrito, yo dije: aquí hay un escritor ¿por qué? Porque en un párrafo desarrolló ese conflicto interno, esa tensión interna del personaje. Ese escritor se llama Antonio Ramos Revillas”

 Eduardo Antonio Parra, escritor. 

Encontré a un hombre de 38 años con el aspecto de un niño genio, autor de más de una decena de libros, entre los que destacan algunos temas infantiles: Galaxias como nueces, Puppy love, Mi abuelo el luchador y Un gigante en busca de grandeza. Tuve la impresión de que,  gran parte de su indiscutible talento se debe a la actitud con la que observa el mundo: curiosidad inagotable, frescura, novedad. Podría asegurarlo,  el tema que nos atañe se dirige en la búsqueda de propuestas para hacer de nuestra patria  la nación independiente, humana y generosa que  promueve el juramento a la bandera cada lunes en todas las escuelas de educación básica mexicanas. Formulé algunas preguntas con la certeza de estar hablando a la persona indicada,  de verdadero interés por el humanismo, por la cultura, las etnias y los dialectos. Son temas pertinentes.  Su cargo como Director de la Editorial Universitaria viene a coronar esa pasión e iniciativa que ha manifestado desde siempre como promotor de la lectura. Con él si van las cuestiones a fondo, “las cartas sobre la mesa”.

     Considerado como uno de los escritores mexicanos más talentosos, Antonio Ramos Revillas (Monterrey, 1977),   es sin duda, el consentido de la literatura mexicana actual.


Leer entrevista completa en: La libreta de Irma