miércoles, 31 de agosto de 2016

Retrato de cuerpo entero (errante)

Tuve que silenciar sus palabras en la escritura y poner sana distancia a su amistad que se ofrecía y se ofrecía mentirosa ¡cuánto habla!  Piensa, piensa y piensa, no se ha dado cuenta de que su peor enemigo es esconderse de sí misma. La he observado a los ojos desde el mismo momento que me dijo: Tú llegarás, lo he visto clarito.  

Los símbolos en las líneas de sus manos, líneas tenues,  poco profundas y pálidas (muerte en vida. Máscara de rostros hurtados).  Las líneas de la vida y la de la cabeza separadas: arrebato e impulso suicida; sobre el monte de mercurio  las frágiles líneas de hijos  nonatos acompañadas por la inexistente señal del  matrimonio. Anhelo de encontrar la verdad.  La buena fe también se descalabra, los pies de los humanos son de barro.  

Su mente predispuesta sobre vuelos predictivos, anacrónicos y sincrónicos (palabras nunca patentadas ni exclusivas a su espíritu  de fuego,  errante y cautivo, encubren sueños de grandeza),  falsa misericordia. Generosidad que brinda sin desconfianza a  "árboles que están con todo y ramas"  para que su sombra no tambaleé su pose de importancia. Deseo de brillar más, de cambiar la historia como cambia las fechas, de ocultar viejas huellas. 
Despistar al enemigo. 

Lo dijo Bolaños: "es una ESCRIBIDORA",  que, no es lo mismo, a ser una ESCRITORA. AMANUENSE de sueños que otros sí sueñan. Su ética y moral se camufla, consejos de amantes y lisonjas aconseja, pose de libertadora-libertina. La búsqueda perpetua perpetúa, errante  permanecerá en su agitada vida: 
en ti no hay nada nuevo ni rima ni métrica; las voces de la audiencia en aquel Encuentro lo musitan: shhh ella no es poeta.   

Tu retrato de cuerpo entero... 






lunes, 22 de agosto de 2016

Garro-Paz: retórica, mito y deconstrucción

Foto, cortesía de Patricia Rosas Lopátegui

Entrevista a Patricia Rosas Lopátegui


Este viaje por la vida y obra de Elena Garro intenta desmitificar la historia oficial y demostrar que la culpa es de los tlaxcaltecas y no de la Malinche; en suma, de los jefes de Estado y no de Elena Garro quien, a pesar de sus contradicciones y errores, es paradigma de Emiliano Zapata y Juana de Arco, y no de los hombres sin escrúpulos, asesinos de su pueblo.
Patricia Rosas Lopátegui 
El asesinato de Elena Garro (2a.ed.) 


Hablar de Elena Garro es referirnos a una de las mejores escritoras que ha dado México después de Sor Juana Inés de la Cruz. Precursora indiscutible de la corriente literaria del “Realismo mágico”, pues cuatro años antes de que Gabriel García Márquez publicara Cien años de soledad, ya circulaba Los recuerdos del porvenir (1963). Mujer de múltiples facetas: escritora, coreógrafa, guionista y periodista. Fue esposa del Premio Nobel de Literatura 1990 Octavio Paz durante más de veinte años; padres de Helena Paz Garro “La Chata”, como se le conocía cariñosamente, hija única, fallecida en 2014 a los 74 años de edad.

La vida para Elena Garro y su hija no fue miel sobre hojuelas; ambas se vieron involucradas en serios escándalos políticos durante la década de los años sesenta. El insistente rumor que no permite ofrecer un tratamiento justo a la obra literaria de Elena Garro tiene mucho que ver con su supuesta participación y organización en el Movimiento estudiantil del 68, que dio como resultado la matanza y desaparición de estudiantes y civiles, ocurrida en La Plaza de las Tres Culturas. Antes, Elena ya había unido su destino e ideología a la de algunos líderes campesinos de oposición, también había lanzado dardos a la élite intelectual mexicana acusándola de cobarde y poniendo en tela de juicio sus relaciones con el poder. Motivos suficientes para desacreditar su relevante obra, aunado a la incapacidad de separar a la escritora de la persona. En la historia oficial, Elena Garro es la traidora, la espía, la informante, la mujer con defectos femeninos: voluble e inestable. La ex esposa de uno de los más grandes intelectuales en el mundo, mismo al que se atrevió a contradecir; la que llamaba al pan, pan y al vino, vino. La venganza del Estado cayó sobre ella, como lo asegura René Avilés Fabila, hasta el punto de minimizar las que fueron sus virtudes como ser humano.

Elena Garro y Octavio Paz, dos nombres indisociables, porque es a través de la vida que crearon en común que se puede dar una explicación del rumbo y omisiones que tomaron los hechos, en especial para revelar lo que siguen siendo los enigmas en la historia personal de Elena Garro y también una etapa de la vida política y cultural de un país.

La escritora y periodista, Patricia Rosas Lopátegui (Tuxpan, Veracruz, 1954), Continúa con su incansable lucha por reivindicar la imagen, vida y obra de la inolvidable autora de Un hogar sólido. En 2016 se conmemora el centenario de su natalicio, además de ser recordada en su aniversario luctuoso número 18, acontecido un 22 de agosto. Esta entrevista versará sobre la publicación del libro El asesinato de Elena Garro. Periodismo a través de una perspectiva biográfica. 2da. edición. Presentado hace unos meses en el Centro Cultural Elena Garro, en Ciudad de México.


Leer entrevista completa en: La libreta de Irma

viernes, 19 de agosto de 2016

En el Barrio Rojo de la Pigalle



Pensé que era preciso visitarlo de noche, cuando el movimiento y el adagio escapan a la luz que lo limita y condena.

Tomé rumbo a Montmartre, sobre el Boulevard de Clichy, en el Barrio Rojo de la Pigalle. Los carruajes jalados por caballos golpeando estrepitosamente contra el adoquinado de la callejuela, pasan con velocidad por el costado.

La duda sobre continuar por aquellas zonas desconocidas, convertirme en mártir de violación o contagio de alguna enfermedad vergonzosa que me haría padecer la vida en un letargo de oprobio y marginación, me vuelve sigilosa y alerta del paso propio y el ajeno.

Camino acompañando la oscuridad que rara vez era expulsada por el halo lunar o algún farol solitario: vigilante mudo e inmóvil al pie de una esquina. Ensimismada daba paso y justificación a furtivos juicios que provocaba “una mujer decente se hace acompañar por una amiga de confianza, su madre o chaperona”. Sin embargo, ni una amiga de confianza deseaba ser cómplice; a mi madre, imposible convidarla y tampoco hacerme acompañar por chaperona era de mi beneficio. Fue la primera vez que tomé valor para llegar a aquel lugar.

No llevé la cuenta del tiempo transcurrido. De pronto el silencio fue desplazado por el bullicio, las carcajadas frenéticas, el chasquido de las copas de cristal y aquella música que se volvía más audible cuando alguien abría las puertas para abandonar el salón. Musique forte compasando la presentación estelar de la Goulue —no lo sabía hasta que crucé el umbral del infierno—, el nombre de aquella mujer regordeta, de labios rojos, pestañas postizas azules, de majestuosos sombreros destacados por largas plumas, vestidos de crinolina y encajes que al final del baile alzaba hasta su cabeza dejando al descubierto la omisión de su ropa interior.




Sentí cómo el corazón alteraba su ritmo, tal como lo hace el advenimiento de una situación inquietante. Las manos sudorosas, el respirar agitado y el trago ríspido de la saliva por la garganta.

Me aproximo a él, observo su gran molino de diseños rómbicos sobre la azotea y el rojo intenso predominando los bordes, fetiche para todo aquel deseoso de vivir la boheme de la belle epoque. Al entrar invade mis sentidos una rutilante pintura: una bailarina montada sobre un caballo blanco, al centro el “maestro de ceremonias” guiando al equino en un espectáculo circense. De lado derecho al fondo del cuadro aparece una firma: Toulouse-Lautrec. 

Percibo el olor a cigarrillo, lavanda y almizcle aliñado con alcohol que dimana del ambiente. Las mesas colocadas estratégicamente alrededor del escenario. A la orilla del mismo un ramo de orquídeas, unas pesadas cortinas de terciopelo aventaja la mirada indiscreta de los curiosos. Las tonalidades de las luces, tapicería y muros de tonos dorados y rojos concilian el apabullante instante.

Leer completa en: La libreta de Irma  

viernes, 5 de agosto de 2016

La época en que el oficio de escritor se volvió una afrenta




La falta de credibilidad en los concursos literarios es cada vez más notoria, no obstante, es gracias a las redes sociales que parecen funcionar de manera positiva, cuando de unir las voces en protesta contra las trampas y triquiñuelas que se denuncian y permean la gran mayoría de los concursos y convocatorias se trata. Lo destaco porque fue muy interesante lo ocurrido con el proceso del 2do Premio Nacional de Cuento Fantástico Amparo Dávila. Según se dice, convocados por segunda ocasión, formaron parte del jurado: David Toscana, Ana García Bergua, Bernardo Esquinca, Bibiana Camacho y Mauricio Molina. Aunque no faltó el despistado o mal informado que aseguró que ninguno de los jurados escribían sobre el género fantástico. Mentira. Si revisamos la bibliografía de cada uno nos daremos cuenta de que sí lo hacen. Por ejemplo, Mauricio Molina  (Ciudad de México, 1959) y Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972), este último adscrito a la temática del weird fiction o "ficción de lo extraño". Y el resto de los miembros también lo ha explorado de manera fortuita en algunas de sus producciones literarias. Así que, en ese sentido, el jurado fue aceptable (tampoco está de más recordar que la mayoría de ellos son producto del Sistema Nacional de Creadores, FONCA y/o SNCA). Regreso a lo que me interesa comentar: cuando éstos anunciaron a los finalistas se descubrió que de los trece, cinco tienen publicaciones individuales y/o antologías. Un joven escribió en la página oficial del 2do Premio Nacional de Cuento Fantástico en Facebook: 

“Borraron mi comentario anterior. Por eso lo vuelvo a poner. González Mendoza, Díaz Ruelas, Fuentesberain y Aguilar Martínez no son emergentes. Prueba de ello es que si uno echa un vistazo en la web, podrá corroborar que sus carreras han sido sustentadas por becas del FONCA, apoyos gubernamentales y espacios como la ELEM . Yo no concursé pero sigo de cerca el desarrollo de este certamen pues esto es prueba fehaciente de la corrupción en los premios literarios. Para muestra, un botón: la corrupción comprobada en las antologías México20, poesía y narrativa, respectivamente. Es una lástima, de veras, que con deliberaciones de este tipo, en la que hay 7 escritores no emergentes, demuestren el panorama actual de las letras en México. Qué asco y qué enojo”.

Esto fue suficiente para que se desatara la protesta. Aquello fue un torbellino de denuncias y reclamos que exigían transparencia y honestidad. Las bases fueron desde un principio muy claras respecto a no aceptar postulantes con al menos un libro publicado. Ante tanta desaprobación, no les quedó de otra a los organizadores que escribir lo siguiente: 

“Hola, acabamos de revisar en su sitio web y efectivamente tiene publicaciones, la mayoría de ellas son antologías y efectivamente tiene sólo un libro de narrativa publicado. Esta fue una duda recurrente a lo largo de todo este proceso y habrá varios colegas por aquí a quienes les hayamos respondido que era posible participar si tenías sólo un libro propio aunque estuvieras antologado”.

¿Le cae? habrase visto tremendo descaro. La respuesta no se hizo esperar, Javier Malagón escribió:

“Cambian las reglas a su modo saliéndose del protocolo establecido, qué poca madre y qué poca credibilidad; no vuelvo a participar en esta porquería de certamen por la corrupción y poco valor ético del jurado, en pocas palabras, ¡chinguen a su reputa madre!”.

Al final, toda la protesta y falta de credibilidad que amenazó al emergente concurso rindió sus frutos. El ganador del mejor cuento fantástico dice ser de oficio obrero y que se ha fogueado, desde hace tiempo, en diversos talleres literarios, allá, en su natal San Luis Potosí. Así fue, la unión hizo la fuerza. Es lógico que los organizadores y el jurado no se habrían de arriesgar otorgando el triunfo a los autores “emergentes” denunciados, no habrían de arriesgarse a otro escándalo parecido al que persigue y perseguirá a la antología México 20. La nouvelle poésie mexicaine. El cual, si usted no está enterado, necesita ponerse al día para entender lo que yo considero el umbral a un cambio positivo, donde la denuncia y freno a la corrupción y antidemocracia galopante que impera en el ámbito literario nacional, puede ser posible. A no ser que se vuelvan más cínicos y terminen por gritar a los cuatro vientos que sus decisiones no se discuten y háganle como quieran, que al cabo, si la envidia fuera tiña ya estaríamos todos tiñosos.







Me causó sorpresa leer entre la lista de poetas antologados en México 20. La nouvelle poésie mexicane, el nombre de la escritora Dolores Dorantes (Córdoba, Veracruz, 1973), quien residiera en Ciudad Juárez desde 1988. Recibió el premio David Alfaro Siqueiros 2000, como estímulo a la creación literaria. Periodista. Con estudios en Letras Hispanomexicanas en la UACJ.


A Dolores Dorantes la conocí a inicios de los noventa, por amigos que tuvimos en común, otrora de lo que fue la librería Rancho las voces, ubicada en la parte baja de unos departamentos, lugar asiduo para la crema y nata de bohemios, artistas y librepensadores. En 2009 volvimos a encontrarnos en una de las extensiones de DEMAC, donde fue coordinadora. Se convirtió en activista, se involucró en serio con asociaciones como Nuestras hijas de regreso a casa, defendió casos como el de Marisela Escobedo Ortiz que pugnó hasta su muerte por la aprehensión del asesino de su hija Rubí Marisol Freyre. Apoyó a mujeres víctimas de la violencia, a las madres de las mujeres asesinadas. Además, Dolores Dorantes se caracterizó siempre por denunciar a través de sus columnas de opinión la corrupción del gobierno, siempre firme, intolerante. Todo esto le acarreó enemistades y amenazas que terminaron por hacer que abandonara la ciudad en 2011, y fuera a radicar por tiempo indefinido a la ciudad de Los Ángeles y El Paso, respectivamente, porque dice: "Si regreso a Juárez, me matan". Esta es la contraparte de figurar en una antología espuria como México 20. La nouvelle poésie mexicaine. En el caso de Dolores Dorantes, estoy convencida de que ella ni siquiera se imaginó los alcances que tendría, decir sí, a la invitación de formar parte en semejante proyecto, auspiciado y editado por el Estado mexicano que ella tanto criticó, proyectado exclusivamente para el mercado de poesía francófono, donde México fue el invitado de honor en la Marché de la Poésie. Antología que fue pagada, además, con recursos públicos y todo un arsenal de irregularidades que ya se han encargado de revelar los escritores Heriberto Yépez y María Rivera:


"La polémica estrictamente literaria en torno a una antología de este tipo se presenta ineludible, porque actualiza viejos debates sobre la poesía de nuestro país y, al mismo tiempo, plantea nuevas preguntas que atañen al contexto de las obras examinadas, un contexto que es cualitativa y cuantitativamente distinto al de hace apenas dos décadas. [...] Desbrozar ese panorama y jerarquizarlo se antoja arduo y, por lo menos, tardado, dado que existen muchos poetas “a considerar” a lo largo y ancho del país, cuyas obras tienen cada vez más canales de difusión debido a la presencia de los medios electrónicos. Súmesele a esto que debido a los estímulos a la producción por parte del Estado, hay una vasta nómina de autores que cuentan con algún reconocimiento estatal y/o nacional, lo que imposibilita su discriminación a priori."

Parafraseando al gran Borges, confirmo que, existe cierta dignidad en la derrota que algunas victorias no conocen…


Con la maestra del cuento fantástico mexicano, Amparo Dávila. 
Homenajeada en el Encuentro Internacional de Escritores Literatura en El Bravo, 
septiembre 2013

Publicación para el portal: JuárezDialoga