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Entradas

Mostrando las entradas de julio, 2016

Mamshi, Cuatro estaciones de una vida, Rosa Krauze de Kolteniuk

Esta fue la novela ganadora, se podría decir, del Premio DEMAC 2003-2004 para mujeres que se atreven a contar su historia. Aunque su directora, Amparo Espinoza Rugarcía, decidió publicarla de manera independiente, porque se trata de las memorias de una mujer destacada, inmigrante y pionera en la comunidad filosófica nacional. 
Descubrí este libro cuando me invitaron a la plática “Cómo perderle el miedo a la escritura” en una de las sedes que tiene DEMAC en las distintas ciudades de la república, en el 2009. Recorría los estantes y me detuve en este libro de portada negra con la fotografía de una niña muy “chic” mirando a un futuro lector intruso. La coordinadora de DEMAC en aquel tiempo, la poeta Dolores Dorantes, me dijo “Ese libro es muy bueno, Consuelo”. No lo pensé más y lo compré. Recuerdo también que en aquella reunión conocí a Marisela Escobedo (1958-2010). Yo no sabía quién era ella, algunos años después supe que la mujer amable, sentada frente a mí y a la que sorprendí repet…

Clausura del 34 Festival de Teatro de la Ciudad, 2016

El teatro es tan infinitamente fascinante,  porque es muy accidental, tanto como la vida. 
Arthur Miller




Leer completa en La libreta de Irma 
/https://lalibretadeirmagallo.com/2016/07/24/clausura-del-34-festival-de-teatro-de-la-ciudad-2016/

Redes sociales: la identidad fragmentada

Hace unas semanas se volvió viral una entrevista que lleva por título Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional, realizada al neurocientífico y psicólogo de Harvard, Howard Gardner. Título que mueve más a la duda que a la certeza, nos desplaza desde el optimismo más chabacano y ramplón, a la pregunta filosófica de ¿qué es ser bueno y qué es ser malo? La opinión del psicólogo es determinista, contundente. Generaliza que ningún profesional “malo” puede alcanzar la excelencia en su desempeño. Luego, Gardner, hace una ligera curvatura hacia la ética, es decir, bueno + ético = excelencia profesional. Dos adjetivos distintos y abstractos que, a veces, se encuentran juntos o por separado. Y el hecho de que no se encuentren, tampoco comprueba que el sujeto se asuma a sí mismo como fracaso. Argumento un tanto moralino, porque en él subyace la sentencia de que “el bueno siempre triunfa contra el malo” (qué más quisiéramos). Pero lo extraño es que, ¿cuántos se asumen a sí mismos com…

MUSA 69

Para la Musa, siempre . . .
y para Consuelo Saenz, una mujer de peligro
Se lo quedó viendo por largo rato ---si bien para las musas el tiempo es eterno, para la muerte lo es más--- y recordó vagamente el breve relato que el poeta le contara de un hombre que iba por la calle y se encontró una flor amarilla y se echó al piso y la cuidó, le cantó una canción, la regó y la cubrió con sus manos quedándose dormido junto a ella; y entonces la flor lo vio desde lo alto allí abajo acostado, tiernamente dormido, como desvalido, y suspirando la flor se dijo a sus adentros: «es como una flor...», y Erato suspiró también y masculló apenas: «Ah, Cortázar...»
El poeta permaneció allí en la misma postura de cuando partió la visitante a cargarse a un tal Beltrones y se lo dejara encargado a Erato. Respiraba en forma cortada, como negándose el aire de los demás y queriendo rechazarlo como un acto irónico ante esa cosa llamada vida y la cual hacía un buen rato ya no quería y se daba a la tarea de manife…

Vía: camino, senda. Renacimiento

Y la vida es uno mismo, y uno mismo son los otros. Juan Carlos Onetti

El tedio y la sensación persistente de vivir sin rumbo,  sin sentido,  habían invadido aquellos días de año nuevo. La rapidez con la que transcurre el tiempo  hace que enferme de  melancolía, esa es la palabra. La nostalgia  se aferra al pasado, siempre alimentándose de la caída. La melancolía,  en cambio,  es como la enfermedad crónica del alma, un sentimiento autónomo e independiente del pasado. Me preparaba para una temporada de embates existenciales. En lo más íntimo de mi ser anhelaba  fuese un ciclo de corta duración,  y  que   el sol brillara nuevamente para mí. Pero nada ofrecía un cambio permanente. La letra S del teclado se atascó, yo dejé de escribir por un tiempo. Cuestionaba mi desempeño en el mundo de las letras,   incluso,  dudé del talento que alguna vez sentí poseer. Dudaba de todo y de todos.         Una  tarde encontré una revista empotrada en el parabrisas de mi auto,  y sin prestar demasiada atenci…

Tizoc: Amor indio, película de 1957

Minuto 4:54  -Un mal espíritu protege la vida de Tizoc, cuando no se muere ni se convierte en "colembra"
- ¡Canta "ticolote"! ¡canta! canta para que se muera ese maldito tacuate 
- Síiiiiiiii, cuando el tecoloti canta el indio muere... jejejeje pero aquí todos somos indios y cualquera de nosotros puede ser el muerto... jejeje es mejor que no cante el tecolote... 
- ... que no cante.
Moraleja:   La ignorancia consiste en saberlo todo,  pero de otro modo.   Sofocleto, escritor y periodista peruano

La insoportable levedad del ser, carta abierta

"[...] La insoportable levedad del ser, muestra que los sujetos flotan en el limbo porque se desconectan de las relaciones amorosas/fraternales. La ruptura de la ligazón libidinal, en términos freudianos, es el cordón que amarra al sujeto a la tierra, es decir, que el narcisismo es el estado psicológico por excelencia de los nómadas límbicos."

Una mujer me envió hace unas semanas una carta ofensiva, fúrica y con señales claras de difamación (entiéndase por difamación, el descrédito por palabra o por escrito, sin poseer las pruebas de lo que denuncia. Contundente intención de causar desprestigio, falta de credibilidad y toda consecuencia adversa pública y privada que se derive de ello hacia mi persona). La carta, extensa, extensísima donde esta mujer hace un "copy page" burdo y sacado de contexto de nuestras anteriores misivas debido a los meses que tuvimos una amistad, si se le puede llamar así. Amistad que yo decidí dar por terminada a inicios del 2014, por motivo…

Mademoiselle C

Los placeres del amor son dolores que se hacen deseables,  en mezcla de dulzura y tormento, y así el amor es locura voluntaria,  el paraíso infernal, y el infierno celestial, en pocas palabras, la armonía de los deseos opuestos, la risa triste, diamante suave. Umberto Eco


Escribes una carta tras otra. Escribes a Paul. Escribes a otras personas. Le escribes a él. Tu madre ha dejado órdenes estrictas de mantenerte incomunicada: no enviarás ni recibirás correspondencia. Estás vigilada de día y de noche. No entiendes nada, te has sumido en las tinieblas de una noche eterna. Los hechos se tornan confusos. Tu seguridad divaga, la verdad es difusa. La razón de sus motivos se desdibuja. Los matices entre el bien y el mal inician su danza, se entrecruzan y separan, como lenguas de fuego hacia el infinito. Estás ahí, puedes sentir el frío de crudos inviernos que destilan humedad de esas paredes manchadas de algo. El olor a orines penetra muy hondo, como penetra el frío, otra vez, ese maldit…