lunes, 28 de agosto de 2017

La obra de Jesús Gardea (hacia una mereología estética) de JM García

Quizá más profana que inocente, de entrada, el título podría parecer frustrante para quien desea un entendimiento cabal a una obra de análisis literario de uno de los autores más excepcionales del norte de México,  como lo será siempre Jesús Gardea. Un título ambicioso que deja en claro que se dirige hacia académicos y estudiantes universitarios, y menos para el lector promedio. 


      
         La mereología es el estudio de las partes de un texto literario en relación con ellas mismas y con el conjunto.  Tres teorías que, según el autor José Manuel García,  habían permanecido desconectadas entre sí y que su mérito consiste en haberlas interconectado. Economía literaria: hipersensibilidad a climas y medio ambiente, su obsesión por la luz y las sombras; en lo estructural destaca el tema de la incomplitud en la trama, que en Gardea sintetiza expresiones mínimas con descripciones sobrecargadas: 
La mereología (mereo=parte) es el estudio de las interrelaciones [a] entre las partes mismas dentro de su todo (estructura); [b] entre las partes mismas dentro de su todo; [c] y de esas partes con otras entidades (o estructuras). La mereología  que propongo, estudia la literatura y se basa en tres teorías: [1] la teoría de la economia literaria (formatos breves y concisión estilìstica), [2] la teoría de los procesos liminales y [3] la teoría de las funciones performativas.  
         A Jesús Gardea hay que leerlo y entenderlo. Y parte de esa labor está en promocionarlo, despertando el interés hacia su obra con el entendimiento que brinda el amor por las historias, sin la complejidad intelectual que espante al futuro lector. Conocemos la diatriba de Gardea hacia la academia, para bien o para mal, sin embargo, sus historias son obras de arte atemporales. Podemos identificarnos, sentir que hemos experimentado, visto y sentido lo que nos describe. ¿Para qué tanto brinco, estando el piso tan parejo? Gardea nos dijo:

 “…. yo no escribo, porque me despierten los demonios, o me inspiren las musas, o me asalten las ganas de escribir a la mitad de un día o una noche, con una necesidad imperiosa de hacerlo, escribo porque esa es mi vida.” 



Hacia el reconocimiento de la estética…         


"[...] Puede dársele muchos calificativos al estudio  de José Manuel García, yo sólo me concretaré en decir que su ensayo constituye una verdadera aportación filosófica. Le debemos una seria y rigurosa meditación sobre narrativa chihuahuense, esfuerzo poco frecuente en nuestro entorno. A lo largo de las páginas de su libro, supera la teorización sin más para lanzar una propuesta propia, consistente en reordenar relatos para ofrecernos así una bien lograda estética." Dr. Jorge Ordoñez Burgos   





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Jesús Gardea
Autor del libro de poemas, Canciones para una sola cuerda (1982); de los libros de cuentos, Los viernes de Lautaro (1979), Septiembre y los otros días (Premio Xavier Villaurrutia, 1980), De alba sombría (1985), Las luces del mundo (1986), Difícil de atrapar (1995) y Donde el gimnasta (1999). De las novelas, El sol que estas mirando (1981), La canción de las mulas muertas (1981), El tornavoz (1983), Soñar la guerra (1984), Los músicos y el fuego (1985), Sóbol (1985), El diablo en el ojo (1989), El agua de las esferas (1992), La ventana hundida (1992), Juegan los comensales (1998) y El biombo y los frutos (2001-02) edición póstuma. Al sorprenderlo la muerte el 12 de marzo de 2000, el escritor escribía  Bugambì. Nunca fue concluida. 



Los asistentes.
Foto de Revista Paso del Rìo Grande del Norte, en Facebook