domingo, 20 de noviembre de 2016

La mujer es la loba para la mujer



Homo homini lupus


En mi cuenta de Facebook hice la siguiente pregunta: ¿Qué opinión les merece una mujer que no es madre -ni lo será- que se toma la libertad de opinar sobre el rol y desempeño de otras que sí lo son? ¿Es esa clase de mujer la más capaz e idónea para opinar al respecto? y por qué. 

Así respondieron hombres y  mujeres: 

1- Lo mismo que un sacerdote aconsejando sobre el matrimonio 
2- El filósofo no requiere ser casto para disertar sobre la     castidad. Sería tremendamente limitativo poder opinar solo   de eso de lo que se tiene experiencia directa
3- Educar bien a un hijo es muy difícil. Lo fácil y cómodo es hacer mal. Quién no eduque hijo... mejor que sea filósofo
4- Que es su problema, que es su vida, y la solución que eligió para vivirla y que sólo si ha convivido con niños pequeños podrá tener idea de lo que habla
5- Creo que todos somos libres de opinar, mas no siempre los más idóneos para ciertas cosas
6- Puedo opinar de dolor de "dientes" y nunca me ha dolido uno
7- ¿Se refiere a esas que se meten a doctorados para aprender teoría?
8- Mejor deberían de coserles la boca hasta cicatrizarla
9- Quizás a tu pregunta como tal no la podría responder. Pero si podría opinar que "algunas" que ocupan ese rol, dan un mal ejemplo en la sociedad y como madres
10- La verdad ni para juzga ni opinar porque de una u otra forma siempre lo toman a mal
11- Ponte en sus zapatos y ya luego podrás opinar 
12- Cualquier persona sensible y empática es capaz de hablar de otra persona. No necesito ser mujer ni gay ni campesino para ser sensible a sus problemas y opinar sobre los mismos. Hay valores universales como la justicia, la paz. Si unsamujer es golpeada no necesito ser mujer para entender que está siendo víctima de violencia. Sobre lo que no creo que nadie pueda opinar es sobre las decisiones que toma la gente. Si decides tener o no tener hijos yo no creo que nadie tenga derecho para discutir si esa es una buena o mala decisión
13- Improvisa
14- Fíjate que hace muchos años fui a una plática que dio un sacerdote sobre la educación de los hijos. En ese tiempo mis hijos estaba chiquitos, cuando salí de ahí me hice la misma pregunta que hoy te haces tú. Mi conclusión fue que,  alguien que no se ha despertado toda la noche con los chillidos de un bebé no debe opinar




Mi opinión. 
Desde el ámbito académico todo mundo puede disertar sobre el tema que quiera. Y en efecto, todos tenemos una opinión, sin embargo, se requiere la sensatez -de la que muchos carecen- para reconocer los eslabones flojos de un discurso que, en el ejemplo que expuse, muchas mujeres no son  idóneas de expresar. ¿Por qué? porque su experiencia es limitada. Se me ocurre enfocarlo en la fenomenología de la percepción de Maurice M. Ponty "en el que la conciencia todavía no ha tematizado un horizonte de objetividad y sentido". En la vida cotidiana las circunstancias exigen un tratamiento distinto que una hipótesis o un yo creo. El saber del que creen saber es una falacia que termina por exponerlas de cuerpo entero y por los cuatro costados. 

En mi familia materna hubo muchas tías que nunca se casaron, que nunca convivieron con hombre en alguna clase de concubinato. Tampoco tuvieron hijos.

Mi tía María, hermana de mi madre, fue la mujer que me crió. Una mujer como pocas, de esos ejemplares de mujer casta, célibe pero el hecho de ser casta y célibe  no la limitó ni la convirtió  en mocha o persignada. Mi tía María fue el arquetipo de Hestia "la Diosa del hogar y de los templos, mujer sabia y tía soltera" (Jean Shinoda Bolen, 2015). Ella representó la tabla de salvación de mi madre,  se podía dejar  el botón rojo en sus manos  sin el mínimo temor de una traición. Mi tía fue mi orgullo (aún sigue a mi lado, incluso su espíritu ha sido visto conmigo por personas que poseen el don). Ningún mal puede aproximarse a mí. Es gracias a ella que mi admiración y confianza en otras mujeres ha impedido el derrumbe  de mi fe. No todas las mujeres son el enemigo.

También fue  a través de distintos elementos de mi familia que pude conocer otros rasgos femeninos deleznables. El resto de mis tías  solteronas fueron un ejemplo distinto. Algunas decidieron no casarse si no era de blanco y por la iglesia, otras vieron en el hombre a su peor enemigo (proyectaron en ellas las desastrosas vidas de sus antepasadas). Una decidió quedarse a acompañar a mi abuela, y así.  Por sus bocas  se manifestaba la más profunda amargura, envidia y resentimiento en contra de la vida de las demás, de  aquellas que sí habían logrado casarse y ser madres. Menospreciaban  sus decisiones, a sus esposos e hijos, además  de sus estilos de vida. Existen mujeres que, antes de hablar de los hijos de las otras, deberían lavarse los labios con agua bendita. Pero nunca lo entendieron, sus matrices no dieron vida o no quisieron incubarla. Fueron sus respetables decisiones. Los expertos en la salud
 recomiendan a las mujeres que se alejen de las mujeres que se expresan así de otras pues en cualquier momento usted será la próxima.

No diré que "despido con amor" a esa clase de mujeres. Tampoco diré que mi conversión espiritual me impedirá no criticarlas. De algo estoy segura: siempre me revelaré en contra del mal y de la injusticia. Las mujeres que se atreven siquiera a involucrar en sus sueños a los hijos de otras,   que se expresan injustamente de otras mujeres tienen falta de amor propio, baja autoestima, inseguridad, envidia y toques sociópatas.  Corre de ellas. 


:)